La Escuela Preparatoria Oficial no. 118 es una institución de Educación Media Superior del Estado de México, cuenta con una población de 18 grupos en el turno matutino, 6 por grado, aquí laboramos un aproximado de 60 maestros, 9 orientadores y tres directivos, con el apoyo del personal administrativo y manual. Yo Gabriela del Pilar Ruiz Rios desempeño el puesto de Orientador Técnico A MS, teniendo a mi cargo dos grupos de tercer grado, el 3° 1 y 3°2, cuento con una experiencia de 14 años como orientadora y mi profesión es Psicóloga, debo reconocer que mi grado favorito es el tercero, porque centramos la atención en la elaboración de su plan de vida, detección de expectativas hacia el futuro, análisis y reflexión de su propia vida, identificación de intereses y aptitudes, elaboración de metas, investigación de todas las opciones de nivel superior y su elección de carrera; a pesar de que en ocasiones, sobre todo al final del ciclo escolar me arrepiento, porque la carga administrativa es muy pesada y regularmente laboramos dos semanas más que los compañeros de primero y segundo. Sin embargo, cuando me dan la oportunidad de elegir elijo tercer grado.
Mi jornada laboral empieza a las 6:40 a.m. realizando guardia en la puerta de entrada de los alumnos, revisó uniforme, corte de cabello, no persing, y hombres no aretes, dándoles los buenos días a los alumnos, cerramos la puerta 7:10 aproximadamente, me dirijo a mi cubículo y voy a cada uno de mis grupos a pasar lista, y revisar nuevamente uniforme, atiendo algún asunto pendiente, como justificantes, etc. Voy a servicios escolares, reviso listas, situación de irregulares, realizó una que otra llamada con padres de familia. En caso necesario, atiendo problemáticas con los profesores, investigó sobre sus criterios de evaluación, atiendo problemas de conducta; de manera constante revisó que los alumnos no estén fuera de clase. Cuando existe alguna ausencia docente aprovecho la oportunidad para entrar a grupo, realizo alguna técnica grupal con el objetivo de promover el análisis y reflexión de temas relacionados con la elaboración del plan de vida. En caso necesario atiendo alguna situación de manera personalizada. Y finalmente superviso la salida de los alumnos.
Inicie mi labor docente por azares de del destino, en una ocasión estando en la universidad trabajando con mi tesis, un compañero llego acompañado de la subdirectora de la prepa 103, el acababa de ingresar, me la presento y ella me pregunto si me interesaría ser orientadora, sinceramente creo que nunca había considerado la opción de trabajar en la docencia; recuerdo que mi padre se oponía rotundamente a que fuéramos maestros de hecho influyó en que mi hermana mayor desistiera de su ilusión de ingresar a la normal, él consideraba que era una profesión mal pagada y no reconocida socialmente. Sinceramente consideré la oportunidad porque mi padre había fallecido y la situación económica en casa era muy difícil, desde la mitad de la carrera había tenido que integrarme al área laboral, era instructora de aerobics, y no podía rechazar una oportunidad de trabajo. Ingrese al sistema estatal y aprendí muchísimo, descubrí que era una muy buena oportunidad para ejercer mi carrera, me fascina el contacto con los adolescentes, el poder aportar algo en su vida.
Tengo muy gratos recuerdos de todas y cada una de las generaciones que he orientado, me llena de orgullo cuando alguno de nuestros ex alumnos nos visitan ya como todos unos profesionistas, esto hace que todo valga la pena. También he pasado experiencias difíciles, sobretodo en la prepa donde actualmente trabajo, porque en la comunidad de donde provienen nuestros alumnos existen problemáticas muy difíciles, pobreza extrema, delincuencia, adicciones, falta de valores etc.
El semestre pasado tuve el caso de un alumno muy sociable, buen estudiante, excelente compañero y amigo, y con habilidades notables para la expresión oral, de hecho lo habían seleccionado para concursar en el Parlamento Juvenil, un fin de semana antes del concurso se suicido, como orientadora no pude evitar sentir la impotencia de no haberlo podido ayudar, al parecer por problemas sentimentales y económicos.
Tengo muy gratos recuerdos de todas y cada una de las generaciones que he orientado, me llena de orgullo cuando alguno de nuestros ex alumnos nos visitan ya como todos unos profesionistas, esto hace que todo valga la pena. También he pasado experiencias difíciles, sobretodo en la prepa donde actualmente trabajo, porque en la comunidad de donde provienen nuestros alumnos existen problemáticas muy difíciles, pobreza extrema, delincuencia, adicciones, falta de valores etc.
El semestre pasado tuve el caso de un alumno muy sociable, buen estudiante, excelente compañero y amigo, y con habilidades notables para la expresión oral, de hecho lo habían seleccionado para concursar en el Parlamento Juvenil, un fin de semana antes del concurso se suicido, como orientadora no pude evitar sentir la impotencia de no haberlo podido ayudar, al parecer por problemas sentimentales y económicos.
Durante el presente ciclo escolar me he enfrentado a graves problemas de adicción a las drogas, alumnas y alumnos se han acercado a mí en busca de comprensión, orientación y ayuda, ha sido un problema difícil de abordar, porque para la mayoría se ha convertido en una actividad común dentro de su grupo social y hasta en la propia familia, los padres conocen la problemática y no optan por buscar ayuda profesional, se resignan y pierden de vista los riesgos latentes. Hemos avanzado poco a poco, primero logrando reconocer su adicción, generar opciones de plan de vida, visualizar su futuro, y en algunos casos atreverse a aceptar su problema con los padres, y buscar ayuda especializada. Una barrera importante es la visión de nuestras autoridades y algunos compañeros docentes, quienes consideran que se soluciona el problema dándolos de baja, mandándolos a la calle; consideración que no comparto, considero que las problemáticas se deben abordar aquí y que nuestro deber es proporcionar al estudiante otros escenarios, otras opciones de vida y despertar en ellos el interés hacia el cambio.
Todas estas experiencia me hacen cada día más valorar mi labor y comprometerme con ella a través de la capacitación constante, con la finalidad de desarrollar las habilidades necesarias que me permitan satisfacer las necesidades de las nuevas generaciones.
La experiencia que he tenido hasta ahora al cursar el PROFORDEMS, es tener la posibilidad, en un primer momento, de identificar mis fortalezas y debilidades como docente, identificar las competencias necesarias que me permitirán enriquecer mi labor, conocer diferentes opciones de desarrollo personal y profesional; además de la oportunidad de despertar en mi el espíritu creador e innovador al experimentar nuevos retos dentro de las nuevas sociedades cibernéticas en las que sin duda han nacido, crecido y desarrollado nuestros alumnos, proporcionándome elementos que me permitirán fortalecer loa motivación y el interés de mis estudiantes.








